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Mostrando entradas de enero, 2024

Si te falta sentir o yo siento demasiado

A veces me pregunto si tienes las mismas dudas que yo tengo, y normalmente llego a la conclusión de que no, que no son así, que las tuyas son distintas, y la curiosidad me mata, pero probablemente me mataría más preguntártelas, y no quiero ser el gato que murió por curiosidad, porque yo no tengo siete vidas.  Y me pregunto tantas cosas, pero las que siempre se mantienen, son ¿seré solo una relación corta en la cual descubra cómo es su “yo” de relación? ¿me quiere tanto como yo le quiero? La primera es tan rara y específica que ni yo estoy completamente segura de cómo me hace sentir al respecto, solo sé que no me encanta, y también sé que no hay mucho que pueda hacer al respecto, así que suelo dejarla de lado, la otra duda, la gran mayoría del tiempo, estoy casi segura de yo quererle más, y no porque sea uno de esos típicos juegos de pareja en los cuales se pelean sobre quien quiere más al otro, porque yo no estoy jugando, si mi vida dependiera de esta pregunta, con toda la certeza ...

Llorar a mares y después nadar en ellos

Me aterra la idea de que seas un capricho mío, que en verdad no quiera estar contigo, y la idea de ti haya sido tan deslumbrante, que esa ceguedad tan sorprendente se volvieran tan cómoda.  Pero después pienso en cómo estoy manteniendo una distancia de ti, porque estamos a un mar de distancia, no parece ser tan grande, ni tan profundo, pero no quieres nadar, no aún, y no quiero pedirte que nades por mí, porque yo ya nadé mi parte, y te espero varada en una isla.  Escribo esto mientras lágrimas caen sin cesar de mis ojos, subiendo el nivel del mar, bañándome en ellas, espero eso no te haga perder mi rastro, que de por sí te ha costado tanto acercarte a la orilla, en la arena.  Me acerco a ti en cuartos semi oscuros, con una iluminación que incita, a tan solo unos pasos de ti, me doy cuenta que algo nos separa, y no podía verlo antes.  Un vidrio enorme nos separa, puedo verte, pero no puedo tocarte, te hablo, pero no puedes oírme, estás tan cerca, pero solo siento el f...

Sobre como querer que quiero que quieras

Love me more - Mitski  No quiero ser un tema aleatorio para ti, no me importa si lo soy para los demás, incluso me resulta divertida la propuesta, pero no contigo.  Quiero ser ese pensamiento que perdura, no necesito ser el único pensamiento en la mente de alguien, pero quiero tener un espacio ahí.  Quiero que el miedo se disipe, como el vapor de un baño caliente, que al abrir una entrada de aire, se lo lleva, que me mires a los ojos, y todo este bien.  Quiero que sientas la certeza de querer aventarle gasolina a esta pequeña fogata, porque sabes que podemos contener el fuego.  Quiero que seas como una polilla, que vive dentro de mi, como en un armario, porque tela soy, y así tú, comiéndome por dentro, dejando huella, pequeños huecos, hasta que devores mi ser, alimentándote de mi, dejando solo mis huesos. 

Mariposas migrantes que nacen de mi pensamiento

Entrada del primero de enero, publicada el 04 de enero, porque andaba ocupada.  ¿Quiénes somos? a veces creo saberlo, quiénes somos, nuestro creador lo sabe y no ha querido compartirlo conmigo, ¿será una pregunta que tendré en mente por mucho tiempo, será breve, alguien más podrá decirme quiénes somos?  Porque por el momento no puedo responderme a mí misma, quiero creer que no es algo malo, quiero creer que solo es algo pasajero, como las mariposas migrando, ¿pero esos pensamientos en forma de mariposas migrando no podrían volar más rápido?  Me miro al espejo, mi cuerpo infestado, de estas mariposas, que siguen dejando sus huevos dentro de mi, infinitas, saliendo por donde puedan, a vivir fuera de mi, como estos pensamientos, los cuales se externan en mi comportamiento, puedes verlas, a mis mariposas migrantes, porque son tan notorias que cómo podrías no hacerlo  Esas mariposas son importantes, dejan huella, un registro de mi sentir, como este diario, así que no he d...

Lluvia y afecto

Esta entrada fue originalmente escrita el 22 de diciembre, pero publicada el 03 de enero, pues ya estaba el borrador casi listo, solo faltaba pulirlo, así que, aquí está:  Le damos vueltas al tema como si de un charco de agua se tratara, porque ninguno de los dos quiere regresar a casa mojado.  Pero ya ha comenzado a chispear.  Y temo que ya tenemos varias gotas encima.  Gotas que ya llevaban tiempo formándose, como las nubes antes de llover.  Gotas en forma de miradas robadas, en medio de susurros, entre medias muestras de afecto, ligeros toques.  Gotas que cayeron en nuestra piel, haciendo así que los latidos en ritmo silencioso se perdieran entre palabras no pronunciadas.  Gotas que nos hicieron mirar al cielo, mutuamente a los ojos el uno del otro, una mirada anhelante, que perdura. ¿Quién se atreverá a empaparse sin miedo a poder sentir frío en la caminata a casa?